En un momento en el que el tequila premium gana terreno en el mercado internacional, la compañía Brown-Forman ha convertido a México en una pieza estratégica para llevar este destilado al resto del mundo sin alterar los métodos artesanales que dan identidad a una de las bebidas más representativas del país.
De la mano de Casa Herradura, la empresa de origen estadounidense ha fortalecido su presencia en el sector de los licores al defender la producción artesanal del tequila originario de Jalisco. A diferencia de otras empresas transnacionales, Brown-Forman ha apostado por un proceso ancestral en el que la prioridad recae en las personas que cultivan el agave.
Desde el municipio de Amatitán, los productores cultivan a mano el agave tequilana Weber variedad azul. Una vez que alcanzan su punto óptimo de maduración, se cosechan y las piñas pasan por una cocción lenta en hornos tradicionales de mampostería, una práctica que preserva la fermentación 100% natural.
Sin embargo, este proceso no sería posible sin el entorno natural que rodea a Amatitán. En el jardín de Casa Herradura se cuenta con más de 15 especies de árboles frutales y cítricos, que favorecen de manera natural distintas cepas de levadura que contribuyen al perfil de sabor de Tequila Herradura.
Brown-Forman, un equilibrio entre tradición e innovación
Desde su fundación en 1870, la compañía especializada en la comercialización de licores ha sobresalido por priorizar la calidad y el sabor de cada bebida. Por ello, en 2007 incorporó Casa Herradura a su portafolio, al ser la creadora del primer tequila reposado comercial del mundo.
Para Brown-Forman, esta incorporación marcó un hito relevante para la compañía, ya que no solo incorporó una marca histórica, sino que también fortaleció uno de los segmentos de mayor consumo a nivel global sin caer en la industrialización del tequila. Actualmente comercializa su producto en más de 170 países, pero sin abandonar los elementos que caracterizan el destilado mexicano.
La labor de Brown-Forman por conectar la tradición con la innovación ha dado como resultado un uso más eficiente de los recursos. Muestras de ello son el tratamiento y la reutilización del agua, la generación de energía mediante biogás a partir de residuos de agave y la transformación de residuos orgánicos en composta, incorporando criterios ambientales en su operación.
Por estas acciones, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) les otorgó el premio a la Excelencia Ambiental, convirtiéndolos en la única productora de tequila con este distintivo.
La historia de Brown-Forman no solo recapitula años de conocimientos en la producción de licores, sino que también apuesta por la defensa de los procesos artesanales con un solo objetivo: contribuir a la calidad y la diferenciación del tequila de Jalisco.











