Durante años, hablar de la industria automotriz en México implicaba referirse principalmente a manufactura, ensamble y eficiencia operativa. Hoy, ese relato está cambiando de fondo.
En un contexto marcado por la electrificación, el vehículo definido por software (SDV) y la Inteligencia Artificial (IA), México —y particularmente regiones como Querétaro— está consolidándose como un hub estratégico de innovación tecnológica dentro del ecosistema automotriz global.
Hablar de los avances que estamos logrando en la industria automotriz es emocionante, primero porque somos parte de que suceda una transformación impulsada por personas talentosas –entre ellos jóvenes que aún siguen en la universidad— y, segundo, porque existe una apuesta clara por la evolución del software como nuevo motor de la industria.
México ha comenzado a ocupar ese lugar. Al construir raíces profundas en el ecosistema académico local y conectar ese talento con necesidades globales, los centros tecnológicos automotrices en el país están acelerando su evolución: de centros tradicionales de mantenimiento a hubs avanzados de software e innovación
Querétaro es un ejemplo claro de esta transición
La industria automotriz registró un crecimiento anual de 9.35% en enero de este año con una producción superior a los 10,000 millones de dólares, de acuerdo con la Industria Nacional de Autopartes. En este escenario, Querétaro se encuentra como uno de los estados más importantes, junto con otras entidades del Bajío, para el desarrollo de autopartes debido a su infraestructura industrial consolidada, proximidad con mercados clave de exportación y atracción de inversión extranjera.
Un factor determinante en este proceso ha sido la adopción estratégica de la IA dentro del desarrollo de software automotriz. Más allá del discurso, la IA se ha convertido en una palanca real de transformación interna –al menos desde el Tech Center de Valeo en Querétaro—. El objetivo es ambicioso pero concreto: reducir los ciclos de desarrollo de software hasta en un 30%, liberando a los ingenieros de tareas repetitivas y permitiéndoles concentrarse en decisiones de alto valor, como la definición de arquitectura y la optimización de sistemas.
Fuente: MexicoIndustry











