La inversión extranjera está cambiando de prioridades. En un contexto marcado por la reorganización de las cadenas globales de suministro, la transición energética y el crecimiento de la economía digital, las empresas internacionales buscan nuevos espacios para producir, almacenar, distribuir y desarrollar tecnología.
México aparece dentro de este proceso por su posición geográfica, su infraestructura manufacturera y su integración con los mercados internacionales. Sin embargo, Daniel Esquenazi Beraha explica que las oportunidades no se distribuyen de la misma manera entre todas las actividades económicas: los sectores relacionados con tecnología, manufactura especializada y servicios de infraestructura están adquiriendo un papel cada vez más relevante.
Una nueva generación de proyectos industriales
La industria automotriz eléctrica es uno de los ejemplos más claros de esta transformación. La transición de los motores tradicionales hacia nuevas tecnologías está impulsando cambios en las plantas de producción y en las cadenas de proveedores. Para Daniel Esquenazi Beraha, esta evolución abre espacio para empresas capaces de participar en la fabricación de componentes y procesos vinculados con la movilidad eléctrica.
Los semiconductores representan otra actividad estratégica debido a su importancia para industrias tan diversas como la electrónica, las telecomunicaciones y el sector automotriz. Al mismo tiempo, los centros de datos crecen al ritmo de la digitalización, el almacenamiento de información y la expansión de herramientas basadas en inteligencia artificial.
También existen oportunidades en sectores como los dispositivos médicos y la logística. El primero está relacionado con una demanda creciente de productos especializados para los sistemas de salud, mientras que el segundo responde a la transformación del comercio y a la necesidad de contar con cadenas de distribución capaces de operar con mayor rapidez y eficiencia.
“Las inversiones siguen las tendencias globales. Las industrias que hoy reciben mayor capital son aquellas que responden a necesidades estratégicas de largo plazo, como la digitalización, la transición energética y la regionalización de la producción”, explica Daniel Esquenazi Beraha.
El reto de construir condiciones para crecer
La llegada de capital internacional plantea también una pregunta sobre las condiciones que necesita México para aprovechar estos proyectos. No basta con disponer de una ubicación estratégica: las compañías requieren energía suficiente, acceso al agua, conectividad, transporte, espacios industriales y trabajadores con las habilidades necesarias.
Esquenazi Beraha considera que el desarrollo de estos elementos puede favorecer la creación de ecosistemas donde las grandes inversiones se relacionen con proveedores locales, instituciones educativas y empresas de servicios. Esta vinculación permite que el impacto económico de un proyecto pueda extenderse hacia distintas partes de la cadena productiva.
El talento especializado representa, además, un componente fundamental. Las industrias de mayor contenido tecnológico necesitan perfiles capaces de operar procesos avanzados, desarrollar soluciones y adaptarse a cambios constantes. Por ello, la formación profesional y la colaboración entre universidades y empresas pueden convertirse en elementos relevantes para acompañar la llegada de nuevas inversiones.
Para Daniel Esquenazi Beraha, el escenario actual representa una oportunidad para que México fortalezca su participación en cadenas productivas de mayor complejidad. La inversión extranjera puede ser un punto de partida para desarrollar capacidades locales, impulsar proveedores y generar empleos especializados, siempre que exista la infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento de estos sectores.
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