Opinión: Facebook y ‘las partes nobles’

30

enero

Autor: Zansmez

Con información original de Excélsior 

Ciudad de México, 23 de Enero. Luis Manuel Arellano Delgado

Como sociedad seguimos inmaduros frente a la sexualidad. La mayoría disfrutamos el placer corporal pero, al mismo tiempo, existe un amplio rechazo a la proyección de imágenes que representen lo sexual, sobre todo las llamadas “partes nobles”.

Esas “partes nobles” en realidad son nuestros genitales, el ano y zonas muy específicas como los glúteos, los senos y los pezones de la mujer. La prohibición para darles visibilidad es milenaria. En México la visión restrictiva sobre los órganos sexuales se construyó desde el conservadurismo católico, de ahí pasó a la cultura popular y al Estado de Derecho.

Sentimientos de vergüenza o culpa han llevado a que la población se resista a reconocer su propia genitalidad y aceptar las funciones biológicas, reproductivas y lúdicas que le caracterizan. Esta falta de entendimiento solo permite vínculos instintivos, pero también libera concepciones pudorosas contrarias a las aproximaciones desprejuiciadas del cuerpo, única ruta para impulsar la salud sexual así como el erotismo.

El espanto que provoca la genitalidad y las demás “partes nobles” del cuerpo impregna las directrices editoriales de la televisión, indispensable recurso comunicativo que no hemos podido aprovechar para educarnos al respecto., pero tampoco podemos hacer uso de las plataformas sociales porque cuentan con lineamientos operativos igual de restrictivos. El caso más emblemático lo constituye Facebook, la compañía estadounidense creada hace 15 años, pero disponible en español desde 2008, que al globalizar sus servicios y ganancias ingresó en una dinámica de control conservador de contenidos sexuales.

En la más reciente actualización de sus normas comunitarias, Facebook incluye un capítulo donde fija posición frente a dos rubros concretos: 1) “desnudos y actividad sexual de adultos” y 2) “solicitud de servicios sexuales”. La miopía que los directivos de esta empresa tienen sobre la sexualidad no les permite distinguir el acto sexual explícito del erotismo, mucho menos de los contenidos educativos que impulsen aproximaciones seguras hacia las zonas erógenas, en contextos de dignidad y libres de infecciones, violencia o embarazos no deseados.

A pesar de ciertas “tolerancias” como permitir imágenes de senos durante amamantamiento de bebés o aquellas que van dirigidas a prevenir el cáncer de mama, la censura de Facebook respecto de las “partes nobles” ha crecido y abarca el lenguaje. Sí, también se censura el “lenguaje sexualmente explícito”(sic) y todo aquello que derive en la búsqueda de compañía sexual.

Este sesgo conservador ha llevado en los últimos años a que Facebook baje decenas de miles de imágenes ajenas a sus normas, sea porque sus algoritmos las detectan o por denuncia de usuarios ofendidos por esos contenidos.

Esta visión prejuiciada de Facebook contribuye a lo que el académico mexicano Manuel de Jesús Corral llama la separación brutal del cuerpo humano y su naturaleza. De acuerdo al investigador universitario separar del cuerpo lo sexual, cubriéndolo o prohibiéndolo, provoca una fragmentación que lo extravía pero que sobre todo le impide reconocerse en su unidad.

Corral también cuestiona la existencia de “partes nobles”. Le resulta absurda esa distinción ya que tampoco existen las “partes innobles”. Por eso subraya la necesidad de comprender que: “todo cuerpo es en sí mismo un rico y fascinante complejo de signos que produce, codifica y trasmite, o que los recibe, percibe y decodifica”. Es decir, una estructura articulada para comunicarse con la naturaleza y con las demás personas. Por eso, al prohibir la expresión de esas partes pudorosas la comunicación no puede facilitarse.

La discusión, siguiendo a Corral, está más allá de los genitales; el debate debe ser la totalidad del cuerpo. Eso es lo que está verdaderamente en disputa. Y tiene razón: la sexualidad es comunicación. Nuestra especie está dotada para interactuar y lo hace de muchas formas, llanas y creativas. Tocar y sentir, mirar, decir y escuchar, probar y oler son rutas para interactuar.

Compartir nuestro cuerpo, con lo genital incluida, constituye un acto de comunicación y entendimiento. Existen distintos niveles de diálogo a partir de lo sexual. Por eso también es una oportunidad de educación y prevención de muchos problemas que no se han podido resolver. Desacralizar lo oculto y degradado es condición de cambio. Sin embargo, Facebook no es la ruta ni el medio. Hay que entenderlo.

Referencia

  • Corral Corral, Manuel de Jesús. “El cuerpo, comunicación y sensibilidad”. Ed. UACM, 2009, México.

@LuisManuelArell

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