Mundos donde la lógica no tiene la última palabra y donde lo extraño, lo elegante, lo absurdo y lo emocional pueden convivir sin tener que explicarse, es lo que ofrece la artista poblana Gabriela Martínez Alarcón en su exposición “Desobediencia Barroca”, inaugurada en el Museo de Arte de Querétaro, de la Secretaría de Cultura del estado, en donde permanecerá hasta el próximo 20 de septiembre.
De acuerdo con la autora, la exposición nace de su necesidad de imaginar otros mundos posibles, pues siempre le ha interesado la idea de que ver no siempre es entender, pues, dice, como en los sueños, muchas veces sentimos algo antes de comprenderlo.
Por eso, Martínez Alarcón no busca que sus obras se entiendan de manera racional, sino que se recorran desde la emoción, la intuición y la curiosidad; en sus cuadros aparecen mujeres coronadas, criaturas híbridas, animales ceremoniales, máscaras, jardines imposibles y escenas suspendidas en el tiempo; algunos personajes parecen estar atrapados; otros, en plena transformación, y todos habitan un territorio donde la fantasía funciona como una forma de libertad.
El barroco, con toda su teatralidad y exceso, es para ella un punto de partida, pero también una estructura que necesita desobedecer; por ello, los ornamentos, los marcos y los símbolos dejan de ser decoración y se convierten en lenguaje, en juego, en pequeñas rebeliones visuales.
En las 16 obras que comforman la muestra, la artista autodidacta deja ver cómo ha desarrollado una práctica pictórica coherente y profundamente personal, inclinándose de manera constante hacia el arte figurativo y la exploración de la figura humana como eje central de su investigación visual. Su trabajo se sitúa en un territorio de lo onírico narrativo, donde la pintura deja de ser mera representación para convertirse en escenario, y el símbolo en su lenguaje esencial.










