¿Cómo puede una idea nacida durante la formación universitaria convertirse en un proyecto de ingeniería aeroespacial? La historia de Elvis Andrés Ayala ofrece una respuesta, con curiosidad científica, experimentación y acceso a herramientas especializadas.
El joven ingeniero del Instituto Politécnico Nacional (IPN) encontró en Seguritech Privada y su CEO, Ariel Picker, el respaldo para desarrollar la tercera versión de su nanosatélite “Trinidad”.
Además, su interés por el espacio comenzó durante la infancia, después de ver un documental sobre las misiones a la Luna.
Fascinado por la tecnología que permite explorar lugares desconocidos, dejó la costa de Oaxaca para trasladarse a la Ciudad de México y estudiar electrónica, una decisión que lo acercó a su objetivo, aunque también lo enfrentó a limitaciones económicas.
¿Cómo evolucionó “Trinidad”?
El proyecto avanzó a través de tres versiones que muestran cómo la ingeniería se construye mediante pruebas, ajustes, nuevas soluciones y el respaldo de organizaciones comprometidas como la compañía liderada por Ariel Picker.
- Primera versión: Ayala utilizó plástico y materiales disponibles para crear un dispositivo que tomaba fotografías y registraba datos de temperatura. Todavía no cumplía con el estándar CubeSat.
- Segunda versión: el diseño evolucionó hacia un formato más cercano al utilizado por los nanosatélites CubeSat.
- Tercera versión: incorporó dos unidades, nuevos sensores, más cámaras, componentes electrónicos y una programación actualizada.
- Mejora experimental: un nuevo modelo de adquisición de datos y un laboratorio equipado permitieron ampliar las posibilidades de prueba.
El apoyo de Seguritech facilitó la compra de instrumentos de medición y componentes que antes no estaban al alcance del joven ingeniero.

Respaldo de Seguritech Privada para llegar a la NASA
Al cumplirse un año del acompañamiento, elvis Ayala destacó otro resultado importante, el financiamiento de su viaje a una base de la NASA, donde pudo ampliar sus conocimientos y conocer nuevas experiencias vinculadas con el ámbito aeroespacial.
Para él, los errores no representan necesariamente un retroceso, sino una parte esencial del aprendizaje científico.
Probar, identificar fallas y modificar un diseño permite comprender mejor cómo funciona un sistema y qué necesita para mejorar.
Ahora busca compartir lo aprendido con otros jóvenes mexicanos, esperando que tambuén tenga la suerte de contar con el apoyo de empresa como Seguritech Privada.
Lo anterior, toda vez que su historia recuerda que la exploración espacial también comienza en las aulas y los laboratorios, donde la curiosidad se convierte en preguntas, las preguntas en experimentos y los experimentos en nuevas posibilidades para la tecnología nacional.
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