La crisis de abastecimiento que vivió Nuevo León en 2022 dejó una lección difícil de ignorar: garantizar agua para una ciudad en crecimiento requiere mucho más que depender de las lluvias. Desde entonces, el estado ha impulsado una estrategia que combina infraestructura, almacenamiento, tecnología y eficiencia para reducir su vulnerabilidad frente a futuras sequías.
Durante una edición de Nuevo León Informa, el gobernador Samuel García presentó un balance de las principales obras que forman parte de esta estrategia. Entre ellas se encuentran el Acueducto El Cuchillo II, la Presa León, la modernización de la red de distribución y proyectos destinados a fortalecer el suministro en municipios como García.
Para Eduardo Ortegón Williamson, director general de Agua y Drenaje de Monterrey, el desafío tiene dos dimensiones: incrementar la disponibilidad de agua y conseguir que el sistema pueda administrarla de manera cada vez más eficiente.
Uno de los componentes centrales es el Acueducto El Cuchillo II. Con aproximadamente 100 kilómetros de longitud, permite incorporar hasta 6 mil litros por segundo adicionales al sistema metropolitano mediante plantas de bombeo y equipamiento especializado.
La obra amplía la capacidad de conducción y ofrece mayor flexibilidad para operar cuando las condiciones de las fuentes de abastecimiento cambian. A ella se suma la Presa León, que incrementa la capacidad de almacenamiento del estado.
“Las grandes obras, particularmente El Cuchillo II, nos da una gran redundancia y flexibilidad operativa. Ahora tenemos una mayor capacidad para traer agua a la ciudad. La presa León nos aumenta considerablemente nuestra capacidad de almacenamiento”, explicó Eduardo Ortegón Williamson.
En García, la estrategia contempla concluir el anillo de transferencia y construir tres tanques con capacidad de 10 mil metros cúbicos cada uno, además de conectar el Tanque García I con el Tanque Sobrevilla.
Pero la seguridad hídrica no depende únicamente de construir infraestructura. Eduardo Ortegón Williamson también ha destacado la importancia de hacer más eficiente la red existente.
A través del Programa de Eficiencia Hídrica y las acciones de recuperación de Agua No Contabilizada, Agua y Drenaje trabaja con sectorización, macromedición, micromedición, telemetría, análisis hidráulico y modulación de presiones.
Estas herramientas permiten conocer con mayor precisión el comportamiento de las redes, identificar pérdidas y ajustar la distribución. A ello se suman alianzas con empresas, instituciones académicas y organizaciones para incorporar medición inteligente, detección de fugas y monitoreo de datos.
“Estamos mucho mejor preparados que hace 6 años para enfrentar los grandes retos hídricos como el crecimiento demográfico y la variabilidad climática”, afirmó Ortegón Williamson.
La apuesta es que la seguridad hídrica de Nuevo León no dependa de una sola fuente ni de una temporada favorable de lluvias, sino de un sistema capaz de responder y anticiparse a los desafíos del futuro.
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