Las transformaciones que atraviesan las empresas no pueden explicarse únicamente por la llegada de nuevas tecnologías. La inteligencia artificial, la automatización y el trabajo híbrido han cambiado procesos, pero también han puesto en cuestión la forma tradicional de organizar equipos y ejercer autoridad.
Para Daniel Esquenazi Beraha, empresario mexicano, la evolución tecnológica está acompañada por una transformación de las expectativas sociales y laborales. Si las herramientas cambian, también deben hacerlo las estructuras que determinan cómo se toman decisiones, cómo se distribuyen responsabilidades y cómo se desarrolla el talento.
Los modelos empresariales basados en una cadena de mando extensa pueden resultar poco eficientes cuando las decisiones deben tomarse con rapidez. En mercados donde las condiciones pueden cambiar en cuestión de semanas o incluso días, esperar a que cada decisión recorra varios niveles jerárquicos puede limitar la capacidad de reacción.
Por eso, distintas compañías han comenzado a experimentar con estructuras más horizontales y equipos con mayor autonomía. Google, Spotify y Airbnb son algunos ejemplos de organizaciones que han desarrollado modelos destinados a facilitar la colaboración y reducir ciertas barreras entre áreas.
El cambio también modifica el perfil del líder. La experiencia técnica continúa siendo relevante, pero ya no es suficiente. La inteligencia emocional, la comunicación, la capacidad para gestionar transformaciones y la habilidad para construir equipos diversos adquieren un papel central.
“La velocidad con la que evolucionan los mercados exige líderes que sepan adaptarse y generar confianza, más que controlar cada decisión”, afirma Esquenazi Beraha.
Una estructura más flexible necesita una cultura empresarial que la respalde. De poco sirve otorgar autonomía a los equipos si la organización mantiene una dinámica en la que cualquier error es castigado o las nuevas ideas encuentran demasiados obstáculos.
En este sentido, el aprendizaje continuo y la experimentación responsable se han convertido en componentes importantes de las culturas orientadas a la innovación. El error puede dejar de entenderse únicamente como un fracaso cuando permite obtener información útil y mejorar procesos posteriores.
También existe un cambio generacional. Los trabajadores más jóvenes tienden a prestar mayor atención a la flexibilidad, el crecimiento profesional y el propósito de las organizaciones, factores que pueden influir tanto en la atracción como en la permanencia del talento.
Desde esta perspectiva, el liderazgo empresarial está dejando de centrarse exclusivamente en dirigir para enfocarse en habilitar. Para Daniel Esquenazi Beraha, los líderes que logren generar confianza, impulsar la colaboración y desarrollar las capacidades de sus equipos tendrán mayores posibilidades de construir organizaciones resilientes y preparadas para una economía en transformación.
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