Por un mejor desarrollo en la Sierra (y en la Ciudad) – Parte II

Sierra Gorda
Por un mejor desarrollo en la Sierra (y en la Ciudad) – Parte II

Retomo, a partir de aquí, mi amor por la Sierra Gorda, y por supuesto también por México, sus bondades y dificultades. Hablemos hoy, en nuestra casa, en la reunión, en la tiendita, sobre cómo podríamos dejar de rezagar aquellos lugares remotos; pero también hablemos sobre la planeación que esperamos tener (o enderezar) en nuestras ciudades.

Hablémoslo. Propongámoslo. Actuemos desde nuestra posición siendo empleados, funcionarios, empresarios, pero sobre todo ciudadanos. Dejémonos de sólo quejas y empecemos nuestros movimientos, pequeños pero rabiosos, para ir construyendo los espacios que queremos.

No es la primera vez que escribo esto: pongamos nosotros el ejemplo a nuestro gobierno de cómo queremos que sea el lugar donde vivimos.

Crecimiento y expansión sin planeación

La ciudad de Querétaro, fuera del centro histórico y las colonias más antiguas, en ciertas partes parece construida a base de parches. Así se siente al menos: sin planeación alguna. De la noche a la mañana brotan edificios gigantes y se expanden condominios cuando hace 20 años no había ninguna construcción con más de tres pisos.

Cientos de escuelas, sin estacionamientos suficientes ni carriles de ascenso y descenso. Y muchísimos centritos comerciales que después de no tener suficientes comercios que los renten, se ven abandonados, olvidados y afeando el paisaje urbano.

El crecimiento en la capital del estado ha sido desproporcionado. Y nos los confirman las múltiples obras viales que han tenido que hacerse para no quedarnos permanentemente estacionados en las grandes avenidas en la hora pico.

¿Qué podemos hacer diferente en la Sierra Gorda?

Propongo buscar que en la Sierra Gorda haya un crecimiento planeado, encaminado hacia mantener su riqueza natural y al mismo tiempo impulsar a su gente; creando, quizá, polos de desarrollo que mejoren la calidad de vida de sus habitantes y suban, por mucho, el nivel de la infraestructura turística. Pero pensado. Organizado. Platicado.

Me atrevo a decir que podría ser un destino turístico internacional, si su crecimiento sucediera de forma orgánica y prevista. No dejando que todo vaya brotando como los hongos en época de lluvias.

En la ciudad capital, este crecimiento ha sucedido incluso en lugares que solían ser áreas naturales protegidas o zonas de áreas verdes. Todo lo que genera dinero, crece desproporcionadamente, mientras que lo que generaría calidad de vida, así como sustentabilidad (como el reciclaje), no parece suceder.

Seguimos sin separar la basura, y los que la separamos, observamos cómo el camión vuelve a juntarla y la revuelve toda; la construcción de vivienda y centros comerciales no iguala a la de áreas peatonales como banquetas, parques o mercados; las escuelas, en vez de buscar calidad, parecen en un concurso de popularidad, a ver quién gana para poder cobrar más, pero no están obligadas a utilizar trasporte escolar ni a reciclar útiles, o a construir un carril para no obstruir calles y estacionamientos suficientes.

Siempre me ha dejado sorprendida cómo somos testigos de la búsqueda del bienestar social en otras ciudades del mundo, donde se prioriza la calidad de vida, mientras aquí parece que sólo se le abre paso al que trae dinero para construir.

No dejemos que suceda lo mismo en la Sierra Gorda. Invitémonos a impulsar la Sierra y la Ciudad con planeación y con la concreta intención de mejorar la calidad de vida de quienes las vivimos (locales y visitantes). Que no sólo haya miles de changarritos que venden las mismas micheladas, como en Bernal, ni tampoco se permita que cualquiera construya una cabaña sin la infraestructura correcta para no dañar el medio ambiente (especialmente en el desagüe).

Que se busque apoyar a los habitantes con algo más que una tiendita que vende Marinela y Sabritas. Que se les capacite y se les apoye haciendo un destino de forma planeada y ordenada; un destino que tiene de sobra para todos pero que mal llevado puede agotarse, de la misma forma que se acabó para siempre el agua milagrosa de Tlacote.

Querétaro se ha distinguido por ser un estado líder en la República. Muchas veces, cuando se ha requerido, ha tenido el valor de hacer las “cosas de forma diferente”, dando prioridad a sus ciudadanos. Pues vamos regresando a ello…

Seamos otra vez el pequeñito estado junto a la Ciudad de México que da a los medios algo POSITIVO de qué hablar porque se están haciendo las cosas bien. Y no sólo en la Sierra Gorda, aunque sería un gran acierto, sino también en reciclaje, en ciclismo urbano, en educación, en zonas comerciales peatonales… En CALIDAD DE VIDA.

Pensemos a largo plazo

Pueden confiar en que lo he pensado mucho. Y que se lo he preguntado directamente a los interesados. La gente serrana es de pocas palabras, pero es clara y franca. Tiendo a cuestionar lo que sucede “porque sí” o “porque siempre ha sido así”, incluso a veces buscándome problemas por ello. Porque estoy convencida de que nada “así es y punto”, ni mucho menos me creo el “es que siempre se ha hecho así”.

Cuestionemos cada situación que no es benéfica para sus habitantes, para nuestros turistas, para los ciudadanos que somos quienes habitamos los espacios del país. Cuestionémonos y, claro, hagamos. Soy enemiga de los trámites innecesarios, de los pasos absurdo.

Si de por sí ya somos un lugar más seguro que otros, ¿podemos imaginar el nivel de turismo al cual podríamos acceder si la Sierra se desarrollara con consciencia? ¿El grandioso funcionamiento que se podría tener en el transporte público? ¿Las múltiples áreas verdes que podríamos rescatar y convertir en zonas peatonales y comerciales?

Querétaro, como estado, tiene el potencial de crecer, de forma planeada, ordenada, consciente, y ¿por qué no?, también económica. Pero tenemos que pensar a largo plazo y ser pacientes, no querer ganar el concurso de popularidad rapidito y “pos porque así siempre se ha hecho”.

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