Vialidad para los humanos, no para los coches

Vialidad
Vialidad para los humanos, no para los coches

Los temas viales parecen la noticia principal en Querétaro en estos días. ¿Parecen o son? No hay nadie que no esté hablando del tráfico infernal, de cuánto hizo de camino, de la fortuna que le cobró el Uber por estar atorado o de qué tan buena o mala idea tuvo nuestro gobierno con la obra de 5 de febrero. Los memes pasaron de ser chistosos a ser semáforos de información sobre cuándo y por dónde no moverte.

Permítanse por un momento dirigir su atención hacia otro tema vial que, arriesgándome mucho, considero MUCHO más urgente y necesario. Y, arriesgándome aún más, considero la razón principal por la que estamos ahogándonos entre automóviles…

La ausencia de vías peatonales.

Y ciclovías seguras.

Y opciones de transporte público funcional.

Y BAN-QUE-TAS.

Los puentes peatonales y las banquetas: ¡son una necesidad imperativa! ¡NO opcional!

NECESITAMOS concretamente:

  • Puentes, cruces seguros y banquetas.
  • Calles comerciales 100% peatonales.
  • Transporte público de calidad; que funcione, que sea puntual y suficiente; autobuses, metro-buses, trenes rápidos…
  • Áreas libres de autos –de preferencia verdes– dignas y seguras.
  • Ciclovías sin arbustos, limpias y bien diseñadas, altamente conectadas.
  • Parquímetros (y la prohibición de autos en el Centro Histórico).

Todos los días veo personas cruzando vías de alta velocidad sin un puente o ni siquiera un paso de cebra. Eso quiere decir que todos los días hay más de una persona arriesgando su vida en distintos puntos de la ciudad. TODOS LOS DÍAS. Muchas veces nos hemos parado en seco, en un paso cebra, puesto las intermitentes y detenido el tráfico únicamente para permitir a la gente cruzar ¡de un lado a otro de una calle!

Imposible hacerlo en las avenidas… ¿Cómo espera el gobierno que crucemos? Porque en las vías rápidas los puentes peatonales no sólo son tan escasos que mucha gente prefiere literalmente arriesgar su vida cruzando que caminar hasta el siguiente, sino que además en su mayoría están muy mal diseñados y sin mantenimiento alguno; los cables del barandal sueltos, no tienen sombra, y son tan altos y empinados que se vuelve difícil subirlos; imposible para un adulto mayor o alguien con alguna discapacidad física.

¿Y qué decir de la inmensa escasez, por no decir AUSENCIA, de banquetas en toda la ciudad? Especialmente en las colonias seminuevas, como Juriquilla. ¿Cómo es posible que se permitan esos edificios inmensos, que nada tienen que ver con el Querétaro tradicional, y no sea obligatorio que haya banquetas en TODAS las calles del estado? Alguien por favor explíqueme cómo. Las banquetas NO son opcionales. No son un lujo. No son un “extra”. Entendámoslo de una buena vez. Se está gastando todo el presupuesto vial en una mega obra que colocará OTRA VEZ al auto en primer lugar cuando hay zonas que NO tienen banquetas. ¿Me estoy explicando bien?

Encima de todo, no hay un transporte público que funcione correctamente, que sea suficiente, que acerque a los ciudadanos a donde tienen que ir. Si es necesario usarlo en domingo, pues es un volado porque chance llega y chance no. Y mejor vamos pidiendo un taxi, uber o similar porque, además, la diferencia en costo no es tanta. Se prometió que el Qrobús traería todo lo necesario pero no hubo cambio alguno, más allá de la estética en las unidades. El autobús sigue siendo insuficiente e inseguro.

Moviéndonos hacia una visión integral, equitativa, con barrios mejor conectados para TODOS.

Primero que nada, aceptemos que quien se mueve en coche es una persona “privilegiada” (entre comillas porque yo creo que está bastante jodido chafa no poder caminar en tu ciudad). Y que en este país no se privilegia a las personas tanto como a los automóviles.

No lo digo yo, sino el IMCO (Instituto Mexicana para la Competitividad A.C.) a través del Índice de Movilidad Urbana (IMU): “En México, las ciudades están diseñadas para los automóviles, más que para las personas. Lo anterior deriva en caminos cada vez más largos para un parque vehicular cada vez mayor”. Un documento[1] que debería ser lectura obligatoria para todo aquel que se atreve a tomar decisiones viales en las ciudades mexicanas.

El automóvil es un medio de transporte naturalmente atractivo porque es flexible, cómodo y, bajo ciertas condiciones, rápido […] Los costos derivados del uso del automóvil son cubiertos felizmente por el usuario con tal de tener estos beneficios. Sin embargo, hay otros costos que se tienen que cubrir y que muy pocas veces pasan por la cabeza de una persona cuando adquiere un automóvil. Estos costos no pasan por la cabeza del comprador porque son costos que no son cubiertos directamente por él o ella, sino por la sociedad en general, incluyendo a aquellos que nunca se han subido a un coche.

La congestión vehicular, afectación del transporte público en superficie, mayores tiempos de traslado, mala calidad del aire, uso de servicios públicos de salud para cubrir afectaciones respiratorias y, altas tasas de diabetes, debido al sedentarismo, son algunas de las externalidades ocasionadas por el uso masivo y desmedido del automóvil privado. Se denominan así porque sus costos recaen sobre toda la sociedad, y no sobre el usuario del automóvil…

En las 20 ciudades incluidas en la muestra del Índice de Movilidad, las cuales se encuentran entre las más pobladas del país, el porcentaje de la población que utiliza auto privado para trasladarse va desde un mínimo del 11% en Acapulco hasta un máximo del 51% en la ciudad de Chihuahua. Dentro de esta muestra, en promedio, un 29% de la población se mueve en automóvil particular contra un 38% de personas que se mueven en transporte público y un 31% que se mueven caminando o en bicicleta.

Pensemos más en ciudades donde la convivencia sea en las calles. En donde ese 69% de la población peatonal esté más beneficiado que el 29% que se mueve en coche. Que seamos cada vez más quienes caminamos y menos los que contaminamos. Ciudades en las que el peatón, el ciclista y la ecología tengan un lugar más privilegiado que el coche. Ciudades en las que se pueda ir a pie a la tienda, sin casi morir en el intento. Ciudades con parques conectados por calles bonitas y peatonales. Ciudades integrales, más equitativas y mejor conectadas para todos. Y, por lo tanto, más seguras también. Porque si estamos en las calles, las calles se vuelven nuestras. Retomémoslas.

Entiendo que la macro obra en 5 de febrero (que usará gran parte del presupuesto estatal, acabará con nuestra paciencia y colapsará la vialidad queretana por varios meses) resolverá, una vez más, que los miles de autos se puedan mover. Pero piénsenlo: es una curita en una herida que volverá a sangrar muy pronto. Habrá más coches, se necesitarán más calles. Lo urgente es hacer ciudades que tengan ALTERNATIVAS al coche. Si ya las tuviéramos, no estaríamos sufriendo tanto la obra de hoy…

 

*Si tienes la suerte de no tener que adentrarte en ese tráfico porque has fabricado para ti un estilo de vida de barrio, en la que te mueves principalmente por tu colonia, te invito a observar bien cómo está diseñada y qué le hace falta para estar mejor conectada y ser más incluyente. Hoy las redes sociales pueden ser nuestras aliadas, tan sólo tomando fotos y subiéndolas, etiquetando a los agentes de gobierno –desde el gobernador y los secretarios hasta nuestros diputados– para dar a conocer las áreas de oportunidad y empezar a retomar nuestras calles.*

[1] Indice de Movilidad Urbana

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