Padece Gallos Blancos ausencia de su afición

La derrota más reciente de los Gallos Blancos en casa fue ante el América.
Padece Gallos Blancos ausencia de su afición

Los Gallos Blancos del Querétaro han resentido el veto que pesa sobre su casa, el estadio Corregidora, el cual mantendrá sus puertas cerradas para sus aficionados hasta mediados de 2023, cuando termine el veto de un año al que fue sometido el inmueble tras los hechos ocurridos en el partido contra el Atlas en marzo pasado. 

Más allá de las opiniones divididas sobre si el castigo fue severo o no, lo que yace como una realidad es que los Gallos Blancos deberán seguir jugando sin público en lo que resta del torneo Apertura 2022 y todo el Clausura 2023. 

Por lo pronto, los queretanos marchan en el último lugar general producto de cuatro empatas, siete derrotas y solo una victoria (ante Tijuana en la Fecha 10), rescatado únicamente cinco puntos de 18 posibles en casa. 

Asimismo, el arco queretano en el estadio Corregidora ha sido vulnerado en 10 ocasiones en lo que va del presente torneo, al recibir goles de Necaxa, Juárez, Monterrey, Guadalajara, San Luis y América; solo manteniendo su marco en ceros ante los Xolos. 

De modo que, así el desempeño de los Gallos Blancos en su experiencia sin público, lo cual al parecer ha resentido el cuadro queretano, que el torneo pasado también si sitúo en los últimos lugares de la general. 

Habrá que esperar cómo le va al equipo este 01 de septiembre, cuando reciba al Puebla en el estadio Corregidora, dentro de lo que será el inicio de la Fecha 12 del fútbol mexicano. 

¿Por qué Gallos Blancos está jugando sin público? 

El 05 de marzo de 2022 se jugaba en el estadio Corregidora el duelo entre los Gallos Blancos y los rojinegros del Atlas correspondiente a la fecha 9 del torneo Clausura 2022, el partido transcurría con aparente calma cuando las imágenes de televisión enfocaron algunos disturbios en la zona donde se aloja la porra del Querétaro. 

Posteriormente, se originaron empujones y algunos conatos de broca en la cabecera norte, lo cual derivó en riñas entre aficionados de los Gallos Blancos y del Atlas. 

A partir de ese punto se descontroló la situación, los elementos de seguridad nunca pudieron contener a los aficionados y se generaron nuevos brotes de violencia, algunos de estos detonados por la invasión de aficionados atlistas a la zona designada para la porra local. 

El resto es historia, cientos de hombres mujeres y niños corriendo por en medio del terreno de juego para resguardarse de la violencia desatada.  

El suceso fue de trascendencia no solo a nivel nacional sino internacional, y aunque se habló de la desafiliación del equipo queretano; al final todo quedó en un veto al estadio por un año y la suspensión de la Directiva de los Gallos Blancos. 

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