El crecimiento de la demanda eléctrica, la presión sobre la infraestructura energética y los retos de continuidad operativa están llevando a las empresas a reforzar sus estrategias de seguridad energética para garantizar el funcionamiento de sus operaciones durante los próximos años.
De acuerdo con el análisis Infraestructura para un sistema eléctrico competitivo 2025-2030 del Instituto Mexicano para la Competitividad, la demanda de energía eléctrica en México aumentará 13.4% hacia 2030. Este escenario plantea nuevos retos para sectores industriales que dependen de un suministro continuo y confiable, particularmente en regiones con alta actividad manufacturera como el Bajío y el norte del país.
La protección de la infraestructura interna se está convirtiendo en un elemento cada vez más relevante para reducir riesgos asociados a fluctuaciones o interrupciones del suministro eléctrico, especialmente en instalaciones con procesos de alta especialización tecnológica.
La necesidad cobra especial importancia en industrias vinculadas con centros de datos, manufactura avanzada, automatización e inteligencia artificial, donde incluso variaciones mínimas en el voltaje pueden afectar procesos productivos o dañar equipos de alta precisión.
Fuente: MexicoIndustry










