Cañón del Infiernillo: joya escondida de la Sierra Gorda

Cañón del Infiernillo: joya escondida de la Sierra Gorda
Cañón del Infiernillo: joya escondida de la Sierra Gorda

Entre los límites de Querétaro e Hidalgo, resguardado por imponentes muros rocosos de hasta 400 metros de altura, se encuentra el Cañón del Infiernillo. Este impresionante accidente geográfico, donde el río Moctezuma serpentea entre acantilados, cascadas y pozas de agua cristalina, es uno de los tesoros naturales menos explorados de la Sierra Gorda.

Este paraje ofrece un escenario ideal para el turismo de aventura, y su acceso está reservado para los más preparados física y mentalmente, lo cual ha ayudado a conservar su carácter indómito.

Una experiencia para verdaderos aventureros

Recorrer el Cañón del Infiernillo es un reto de cinco a siete horas que exige fuerza, técnica y pasión por la naturaleza. Durante el trayecto, los visitantes enfrentan 13 descensos en rappel —el más alto de 35 metros—, saltos de hasta 15 metros a pozas naturales, caminatas por senderos estrechos y tramos de natación en aguas frías y cristalinas.

Además del cañonismo, se puede practicar senderismo, pesca, paseos en lancha y observación de flora y fauna, incluyendo especies como guacamayas y diversas cactáceas. La zona también es ideal para fotografía de paisaje, en especial desde el Mirador del Infiernillo, ubicado en las cabañas Sha’Na Du.

Uno de los sitios preferidos para acampar es el Sauz de Guadalupe, donde las noches despejadas permiten admirar el cielo estrellado y hacer fogatas bajo la luna.

Cómo llegar al Cañón del Infiernillo

Hay dos rutas principales para llegar a este paraje. Desde Zimapán, Hidalgo —a 21 kilómetros de distancia— se accede a través de un camino que lleva directo a la zona de la presa Fernando Hiriart Valderrama, también conocida como presa Zimapán. Esta es la cortina hidroeléctrica más alta del país y forma parte del sistema natural que rodea el cañón.

Por el lado queretano, la ruta parte de Jalpan de Serra y atraviesa Ahuacatlán de Guadalupe. Desde ahí se recorren 4 kilómetros por brecha hasta Puerto Colorado, en un trayecto de aproximadamente 50 minutos.

¿Es para todos?

No. Este no es un destino para principiantes. La complejidad del terreno y la duración del recorrido hacen indispensable la compañía de guías certificados, como los de Lobo Alpha Expedition, que ofrecen tours con equipo, orientación y seguridad.

Un ecosistema que merece respeto

El Infiernillo no es solo una aventura extrema, también es un refugio natural con valor ecológico incalculable. Forma parte de un sistema hidrográfico que incluye los cañones del Epazote y las Brujas, así como las Pozas de Amixco. Este ecosistema interconectado es vital para la Sierra Madre Oriental, tanto por su biodiversidad como por su papel en la captación de agua.

Respetar este entorno implica seguir las recomendaciones: usar calzado adecuado, protección solar, portar casco y arnés, y evitar dejar residuos.

El Cañón del Infiernillo es una de las joyas ocultas de Querétaro y de México. Su belleza desafía al cuerpo y recompensa el alma. Para quienes buscan una experiencia intensa, lejos del turismo convencional y en contacto directo con la naturaleza más pura, este cañón es una meta obligada.

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