Diego Zavala: jurista y un hombre congruente

10

julio

Autor: Melisa Zanatta

Ciudad de México, 10 Julio.- Ayer 9 de julio mi papá encontró su “descanso y alivio”. En la mañana se levantó y fue a hacer ejercicio como siempre. Después lo iba a ver en el evento de cierre de mi gira nacional en el World Trade Center, porque él iba a ir a apoyarme, como siempre lo hacía. Ahora me toca acompañarlo a él.

Mi papá fue una persona de Fe, como yo. Y parecería que el Evangelio del domingo de su partida fue escogido para él: “Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio.” (Mateo 11, 28).

Si por alguna razón soy maestra, abogada y política, es por lo que me enseñaron mis padres. Mi papá supo de la lucha de México por la democracia desde muy pequeño, porque mi abuelo fue encarcelado injustamente por expresar sus ideas y apoyar a Almazán, quien representaba entonces la oposición al régimen. Mi papá me explicó que mi abuelo fue preso “por apoyar al candidato que la gente quería frente al poder”.

Mi papá además fue un gran seguidor de José Vasconcelos. En su juventud participó en la política universitaria, en su amada UNAM y como maestro de la Universidad La Salle. Él me enseñó que la política es servicio y que es, en última instancia, un acto de caridad, porque también es amar al prójimo.

De él aprendí el deber de construir el Bien Común. Siempre me habló de México, y del amor a la Patria. Me enseñó a buscar la justicia y aplicar la ley con honestidad y rectitud. Lo hizo siempre como maestro, como litigante, como legislador y como juez. Mi papá me vio entrar al PAN cuando apenas tenía 16 años. Y entró al PAN porque yo se lo pedí, en 1985. En estos meses, él me preguntaba entre indignado y preocupado por lo que estaba pasando en el partido. Pero estaba muy orgulloso de que yo siguiera luchando, y que muchos de los que él conocía estaban acompañándome en este camino.

Ayer 9 de julio, terminé la gira “Voy por México”. A mi papá y a todos los que luchan con esperanza, les dedico esta gira nacional en la que escuché a los mexicanos de todos los rincones de la Patria. Le llegué a contar a mi papá muchas cosas de la gira.

Él amaba a México y me enseñó a amarlo como lo hacemos millones de padres con nuestros hijos. En la gira me encontré con dos ex alumnos suyos, que me hablaron de lo maravillosas que eran sus clases de Derecho. Le hablé para contarle que una vez más sus ex alumnos hablaban bien de sus clases. Allá afuera hay un gran país, que está esperando que todas y todos los mexicanos de buena voluntad trabajemos sin descanso por el México que merecen nuestros hijos.

Yo seguiré adelante, para que con el esfuerzo de todos podamos llevar a México al futuro. La memoria de mi padre me fortalece y me consuela saber que cuento con muchos hombres y mujeres que quieren un México que dé el paso al futuro. Gracias a todos por sus mensajes de aliento.

Hoy más que nunca digo: Yo Con México. Adios, papá. Gracias por tus enseñanzas, tu congruencia y tu amor.

Abogada

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